En todos los noticiarios, y medios de comunicación y prensa se han presentado las problemáticas de los usuarios del Plan Transantiago, en horarios punta, pero hemos visualizado solo una cara del problema.
Cuando el sol se esconde, y millones de personas salen de sus trabajos, se ve una realidad muy distinta a lo que vemos en el día.
1.- Filas de 1 a 3 Cuadras
De personas que esperan un bus para poder llegar a sus casas, después del largo día de trabajo. Es entre las 6:30 y 11:00 de la noche cuando el rostro de miles de personas cambia, se entristece, otras se enfurece, pero en todos se denota la tristeza de quién se siente desamparado, de quién debe sufrir las consecuencias de decisiones equivocadas.

En los noticiarios se discute respecto de los presupuestos, proyectos de ley, millones de dólares, pero no se aprecia para nada el daño moral y social que viven los millones de usuarios del transporte público.

Se pelea por un espacio en las mismas micros enchuladas, o en los transantiago que van como latas de sardinas. Se tiene la esperanza de que alguno tenga un pequeño, misero espacio, pero aunque lo tuviera, pasan de largo, no paran, ya como símbolo de desprecio de este Plan en las personas afectadas.

Frío, cansancio, hambre, soledad, cuestionamientos, son lo que se cruza por la cabeza, sentirse desposeído por no tener un vehículo o por falta de recursos económicos.
2.- Horas de Espera:

La cantidad mínima de espera en horarios punta, principalmente en la noche es de 1 hora 30 minutos, la máxima puede llegar a las 3 horas, esto sucede todos los días en diversos puntos de la capital, con escolares que estudian en jornada de la tarde, madres de lactantes que deben llegar a alimentarlos en un horario prudente y no alcanzan a disfrutar de sus hijos, padres de familia que trabajan desde las 5 de la mañana y que a estas alturas están cansados y desganados.
3.- Alternativa: Caminar kilómetros en el peligro de la noche.
Son verdaderas masas de personas que se aburrieron de esperar a diario horas perdidas, de frío y hambre.

Deciden caminar, tramos que van desde Providencia, hasta Maipú, por vías como Alameda. Otros por vicuña mackena avanzando paraderos completos hasta llegar a un punto que haga el trayecto más corto. y así por todas las comunas de la capital se aprecian estos caminantes, valientes, que arriesgan sus vidas a diario al amparo de la noche.
Se les ve apurados, con miedo en los rostros, de que la delincuencia los pille mal parados por ahí.
Obviamente se aprovecha esta de quienes son más desvalidas a defenderse, las mujeres y estudiantes, niños, abuelitas.
Triste realidad que se vive en terreno, acontecimientos poco positivos, que llenan el alma de rabia en contra del gobierno quienes a esa hora no sufren lo que sufre nuestra sociedad.
Transantiago Chile · Publicación: problemática