Carta de Adolfo Zaldívar

Agosto 6, 2007 · Imprimir Noticia su opinión

Sergio Espejo Yaksic
Ex Ministro de Transporte
Presente

De mi consideración:

Respondo su nota del 25 de junio recién pasado donde a raíz de opiniones que vertí, referidas a la mayor irresponsabilidad social que se ha cometido en Chile, como es el diseño e implementación de la política pública de transporte denominada Transantiago, usted me dice que desea aclararlas.

El tenor de su carta, con un grado evidente de ofuscación y falta de ponderación respecto de sus propias actuaciones, comprensible por las circunstancias vividas, me aconsejaron responder pasado un tiempo y soslayando dicho estado de ánimo.

Respecto de mi afirmación de que hubo ministros de Estado que entregaron información sesgada a la Presidenta de la República, llevándola a tomar una decisión equivocada, todos los antecedentes que en estos días se han hecho públicos -sin descartar que aparezcan otros y más graves- avalan mis dichos. Es más, me he formado la convicción de que me quedé corto en mis juicios, pues lo que ahora es evidente es que muchos han pretendido eludir sus responsabilidades escudándose tras las faldas de S.E.

Sobre el segundo punto, referido a que el Ministro del Interior se había opuesto al inicio del Transantiago, sólo puedo señalar que no tengo por qué dudar de la palabra de Belisario Velasco. Es más, todas las informaciones directas e indirectas confirman lo anterior. Más aún, las declaraciones de la propia Primera Mandataria lo han reafirmado.

También expresa que le llama la atención que declarándome opositor al proyecto jamás se lo planteé. Debo recordarle que en el Senado de la República le expresé mis reparos al tema, señalándole que era muy crítico desde la administración anterior al respecto, pero que le deseaba la mejor de las suertes y que esperaba equivocarme.

Lo mínimo que pudo hacer usted fue consultar al ex Subsecretario de Transporte, Guillermo Díaz, a quien conoce y que estaba al tanto de cómo nos habíamos opuesto a este plan, y no demandar gestos o pretender haber asumido una supuesta responsabilidad política cuando, en los hechos, fue la Presidenta quien debió solicitarle la renuncia para que al menos en uno de los ministros se hiciera efectiva aquélla.

No puedo dejar de reflexionar que sólo se puede pretender encarnar tal virtud cívica cuando es uno mismo quien renuncia a los altos cargos y en carácter de indeclinable. Esa es una verdadera conducta republicana, hoy extraviada entre tanta tecnocracia y títulos rimbombantes… algunos de los cuales han resultado inexistentes.

Cuando ahora vemos cómo los ministros involucrados siguen evadiendo sus culpas, incluso recurriendo a sus amigos neoliberales de la derecha económica y políticamente dura, para desviar dicha responsabilidad hacia el único ministro que actuó con celo, como es el titular de Interior, es indispensable que se haga plena luz sobre lo ocurrido.

Considerando que usted me pide en su primer párrafo aclarar mis dichos adecuadamente, invocando el carácter público de mis críticas, y que en el último párrafo solicita corregir esta situación de la manera que corresponda, estimo que sólo puedo dar plena satisfacción a sus deseos haciendo pública mi respuesta, para lo cual enviaré copia de ésta a un medio de comunicación, adjuntando la suya.

Atentamente,

Adolfo Zaldívar Larraín
Senador
Santiago, 3 de agosto de 2007

Transantiago Chile · Publicación: Documentos Transantiago 

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